"-Sí, todo me lo quitaréis, el laurel y la rosa. Lleváoslos, pero me queda una cosa que llevo. Y esta noche, cuando entre en la casa de Dios, brillará intensamente mientras diga mi adiós algo que, inmaculado, meceré en un arrullo, y me lo llevaré para siempre; y es.... mi orgullo." cyrano de bergerac.
Y hablemos del orgullo, que bueno y malo a la vez, él mismo nos permite querernos y aveces no nos deja querer. Cuantas veces por no dar nuestro brazo a torcer, hemos visto partir a alguien en quien quisimos creer. Y no hablo de no ser fuerte ni valiente , ni siquiera de no tener orgullo; es más es necesario tanto para odiar como para amar, sin él no seríamos nada, pero con él somos muchas veces casi inaccesibles. Es una buena defensa pero también es una buena morada , pues cuando alguien logra refugiarse tras ese orgullo, nada le hará perder jamás ese refugio, ni el odio, ni el amor ,ni tan siquiera el mayor de los enemigos del hombre, el miedo, podrá derrotar a alguien que por algo siente orgullo.
Es tan necesario para vivir, como para morir, pero sin dudarlo es mejor lograr que alguien pueda entrar a refugiarse ahí, en ese lugar; y poder sentirse orgulloso de que a alguien has logrado amar.
Poder levantar la barbilla y mirar aun lado y otro de la barandilla, y mirando al horizonte reclamar,incluso gritar y vociferar, que todo lo que obtuviste en esta vida quizás te lo logren arrebatar, pero que nunca podrán quitarte lo que lograste amar: un sueño, una ilusión, una persona, o un ideal, pues aún sigue refugiado en lo más puro y duro de tu ser TU ORGULLO.

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